EL DESPERTAR DE BUDA.





Caer en el destierro
o crecer crucificado,
son de las conchas
de las caracolas
recordándome un zumbido...

Ascender una cara y su oculto,
reconocer lo que se tiene
al contrario.
Toda acción es absurda
conjugando el verbo amado.
La pereza camina sin esquinas,
fluye el calor de su cuerpo evaporado.

Por la intuición de los roces
el agua espuma,
el olor es más fresco
y a la vez más sabio...
La vida nos espera
como un mazo,
fuera de aquí,
cerca de aquí.

Hombres ardilla
esconden nuestro fruto.
Mujeres cuervo
ocultan nuestros rayos.
Pero no cabe más mundo
en el mundo deseado,
y vuelvo a tí,
mi alimento y mi luz,
lejos de todas los estilos
y todos los estragos.

Anoche me desperté;
los hombres se buscaban
con la muerte entre las manos.
El rumbo era este rumbo
o mil rumbos, no lo sé...
Tú bailabas en el centro...
Hipnótica, radiante.
Yo te quería,
te sigo queriendo despierto,
por la senda blanca
de un viajero enamorado.

ATROPELLADO POR EL CAMIÓN DE LA LIMPIEZA.




MUERE UN ANCIANO DE 82 AÑOS TRAS SER ATROPELLADO POR EL CAMIÓN DE LA LIMPIEZA.

Un anciano de 82 años ha muerto tras haber sido arrollado por un camión de limpieza en la calle Menéndez Pelayo. El anciano cruzaba en silla de ruedas por una zona en la que no hay paso de peatones ni semáforo, por lo que cruzaba indebidamente.


Afortunadamente,
no hay nada que escribir hoy.
Pronto cumpliré 83 años,
comprendedlo bien,
me suda todo la polla.
Algún día me esforcé por gustar,
cuando era joven.
Puede que tuviera fe,
en Bach, como mucho.
Inconsciente, quizá,
magníficos los días.
No duele,
apenas siento un cosquilleo.
Sin mi permiso,
ningún pensamiento
me ronda.
Lo pasaré bien,
con mi vino, a solas.
Aún queda algo por decir,
por repetirse otro poco,
pero hoy no,
ahora que he comprado
en los chinos
vino de sobra.
Sé que no es poético.
¿Qué coño esperabais
de a quien nada le importa?.

LOS ILUSTRES CHAPOTEOS.




Cuando vine aquí vine de una forma sencilla, rodeado de un mar azul en suspensión, sin frío ni calor haciéndome sospechar el contraste que me encontraría ahí fuera.
Cuando comencé a sentir la brisa unos días y el viento otros. O cuando paseaba junto a mi tío Tavo por la alameda los días lluviosos y él me decía que mojarse la cabeza era sanísimo.

Cuando descubrí lo que las letras de colores de la contraportada del argos podían despertar en mi cabeza regada, uniéndolas, sentado en las rodillas de mi madre, siguiendo su dedo, para descubrir después las palabras que encajaban con armonía y significaban historias narradas por seres mágicos que vivían adentro…

Cuando mi maestro, Francisco Santamatilde, me hablaba de la sinceridad de la voz interior, para que la diese un sitio mejor al compartirla e intentara transmitirla sin artificios, sin petulancias formales y códigos ornamentales.

A medida que he ido conociendo un poco más cada vez, de la vida, en la vida. Siempre que he creído que no aprendería de mis errores, en esa pausa que da un abismo, fatal, en que el tiempo no existe y el futuro se recoge en la frustración de su cuerpo. Algo que siempre pasa y se supera si das lo mejor de tí mismo.

Después de todo, hasta ahora, pienso… ¿Qué habrán aprendido, sentido o experimentado esos poetas de corte académico y mente rebuscada que hablan de “las tesis divagatorias de la poesía de izquierdas…” O “el arte de los efectos, palabras e imágenes a partir de un artículo de Patricio Pron?” No sigo con los ejemplos. Creo que sobran. Son muchos, sobre todo aquí, en Santander, en este ambiente literario. Pero creo que es extensible a muchas más ciudades. Lo único cierto es que yo no les entiendo, les leo, por curiosidad, por empaparme quizá de su conocimiento (suele tratarse de poetas en cierto modo reconocidos, en la vanguardia poética) pero debo reconocer que no entiendo un ápice su sentido y siento aún menos empatía hacia sus textos.

Llegado el momento de plantearme ni me planteo un interrogante más al respecto. Todos ellos, con su intensidad y plumaje, se hacen sábanas con currículums, y elaboran pastillas de jabón con sus premios otorgados por jueces que lograron entender (o quizá no lo intentaron siquiera) esos palabros desgastados y vacíos que en sí mismos llaman a una inteligencia tan excelsa que no viste más que cualquier rey desnudo. De verdad, que nadie piense que envidio nada de ellos.

Creo en la amplitud y variedad que tienen cabida en este vasto mundo. Seguramente yo fije más mi atención en otro tipo de textos, afines a mi propia experiencia, en todo sentido. Quizá ellos paseaban de pequeños con gorros de plástico que les resguardaron de la lluvia pero impidieron el buen flujo, empapándose en su sudor seco, de sí mismos… No lo sé.

Yo sigo sin tener paraguas, para bien y para mal. Enseñando el lomo azulado lentamente antes de bucear de nuevo, mimetizándome en silencio, cada vez que intento rescatar algo del vientre de este océano. Sin chapoteos.

HEAVEN. Ángel González sobre Super Coco.














Ángel González describe el escenario actual de Super Coco, al que denomina “aeroplano”. Una muestra pictórica sobre nuestra realidad actual y la sana intención de un personaje que habita en el alma de todo hombre con sanas intenciones.
Al primer poema del poeta Ángel González (Oviedo 1925, nunca) como telón de fondo, se unen Super Coco y Pequeña Disertación Amoral.


EL MOMENTO ESTE.

El momento no es bueno.
Ya se sabe
que los vientos tampoco.
Una tromba de agua arrasa a Cataluña.
La lluvia
no moja desde meses la tierra de Almería.
Aquí, en cambio, los hielos ennegrecen
los frutos
y más allá los huracanes
derriban bosques, y en otro
lugar no tan lejano
un inmenso trigal fue pasto de las llamas.
No vamos a quejarnos por tan pequeña cosa.
No vamos a quejarnos desde ahora por nada.
Desde ahora
somos invulnerables de tanto vulnerados,
insensibles
de haber sentido tanto.
Y si un niño se muere o una ilusión se quiebra
no hay por qué preocuparse:
Estamos
perfectamente disculpados.
Son los vientos, los tiempos, las desgracias que corren
como arañas hambrientas sobre nuestra inocencia.
Es el momento este que nos pesa en el pecho
igual que una gran piedra,
y nos inmoviliza.
En el aire quedaron vestigios de palabras:
_....supervivientes todos de inclinada posturas:
Sería
preferible
fallecer intentando enderezar los huesos…_
Y pasó un aeroplano y ya no se oye nada.

VIVA SUPER COCO

La alocada línea
rozando el vacío.
Comisuras aladas de teleñeco.
Ojos de flipado,
nariz de bolinga,
brazos de molinillo.
Super Coco lo tiene claro,
hay que vivir sin tanto cuento,
la diferencia entre delante y detrás
o arriba y abajo
-que otros tantos han confundido-
Un visionario,
explicándote lo complejo
desde lo más sencillo.
Somos mocos universales,
propensos a gripes de todo tipo,
espesos polluelos sin alas,
intensos catedráticos
calzando katiuskas,
estereotipos que apenas se mojan,
a no ser que el río se nos lleve
o nos embarguen el piso,
o nos amedrenten con el 2012
o algún que otro cataclismo.
Yo cuando sea mayor
quiero ser como SUPER COCO;
ir de acá para allá
volando con mi mente,
sin que me remate mi suerte,
echando siempre unas risas,
porque esta vida es un juego
que aparte de sacrificio
tiene un final, y el mío,
como el de Super Coco
puede que exista
pero tú no lo viste.

PEQUEÑA DISERTACIÓN AMORAL.

El pueblo se da cuenta y… ¿Cómo?
Ayudándonos.
Guerra de dedicar, dedicada a mejorar.
Solucionar comunes,
demostrar, de verdad.
Ambición sí, de mejorar.
Ejercitar bases no impuestas.
Dar muestra de la esfera viva,
dependiente del sol.
La comunidad de la luz.
Plenamente conscientes
de oscuridad controlada.
Leyes sí, no por favor, por dirigir a un pueblo.
Más mentes abiertas, menos política,
más ciencia, letras, más vida.
Mientras tanto, tan enfermos,
conscientes de la deriva que nos imita.
Reconocer el afecto intrusista y parcial,
reconocer los problemas,
acercar los lugares,
apoyar lo primero desde la mente última.
Conformar nuestro tiempo a nuestro viento.
Siempre con cierto y necesario margen
para nosotros mismos.
La humanidad somos nosotros, primeros,
la sociedad son unos pocos, última.

LAS OREJAS AL LOBO...




Es pura causalidad. Mi vida no importa, pero ellos si. Yo volcaré mi cuerpo al cuerpo, ellos se mantendrán en su sitio, interactuando, conversando, encendiendo mentes curiosas, embriagándose. Hoy se han acercado los dos, han descendido de la biblioteca y como dos colegas que se van de fiesta y pierden la vergüenza al trago, se han explayado ante mi pellejo de perplejo humano.
El primero ha comenzado: “La única forma de alcanzar el conocimiento total consiste en el acto de amar, este acto transciende del conocimiento, transciende de las palabras”
A lo que el segundo replicó: “También se está solo entre los hombres”
Yo les he mirado sin poder decir nada, ellos, sin ningún pudor, han continuado, como si una chispa les hubiera encendido:
_Es curioso, la soledad, la infinita soledad que se quiere compensar con mil cosas y se pega a la piel en plena era de la comunicación “digital”.
_El amor, el redicho amor de generosidad, voluntad y evolución entre humanos, por no mencionar el amor de pareja, plena gravitación del deseo y necesidad de ubicación de uno mismo.
_Tengo la sensación de haber oído sonar el eco de estas dos palabras: Soledad, Amor, durante toda mi vida, y ahora, cuando les azuzan para que salven el culo y el barco mediante más orden, más austeridad y más trabajo (el que puede), se dan cuenta de la necesidad de un ascendente más humano, más espiritual, menos religioso… Más consciente o menos material. Están todos más ahogados y más solos que nunca. Pretendiendo una estabilidad que en realidad nunca ha existido, que les dijeron que conseguirían con ciertas correctas pautas… Y con tanto amor propio lastrado, frustrado, desgastado…
_Creo que era La Filosofía del Hambre, la que decía que para filosofar se necesita primero tener el estómago lleno. Ahora no saben que llenar primero, porque cualquier slogan da asco, prima lo esencial, cualquier publicidad les cierra el estómago, y luego empresario, publicista y potencial consumidor frustrado se cruzan dando paseos interminables que no cuestan más que suelas de zapatos, con la renovación en mente de la cartilla del paro o el despido a un empleado. No se miran, no se reconocen, todo son engranajes que no creen en la máquina o que si creen pero terminan por estallar. Y los de siempre pidiendo lo de siempre: “lo MÁXIMO”.
Es lo que tienen los libros cuando se ponen serios y encima han resistido al mercado, más chulos que un ocho, que todo les suda el nabo, se expresan sin tapujos, y más ahora en navidad, con más de dos tragos y algo más quizá… Así que sin querer cansar a nadie, primero a mí mismo… Harto de aguantarlos, reproduciré algunas frases que he anotado, ojiplático ante la charlotada que han mantenido en tono etílico hace un momento, entre El Arte de Amar (E. Fromm) y El Principito (A. de Saint Exupéry)…
_ Se lo han creído todo, estos ingenuos, todo lo que parecían tópicos y mensajes lejanos, vacuos, se están cumpliendo… Yo creo que en el fondo hasta confiaban en el sistema imperante…
_No han sido plenamente conscientes, lo de ver las orejas al lobo les está muy bien aplicado, hay mucho de comodidad y de indulgencia.
_Encima les piden que desde abajo reparen todo el daño causado que están padeciendo...
_Ya verás la que se va a liar, porque no hay cojones, pero acuérdate de cómo en otras épocas se ponían a ello, conscientes de la importancia del momento, de la acción. A estos les suena todo a chino, hasta que empiezan a pasar hambre.
_ Precisamente hay quienes tienen fe en que ellos (los chinos) cojan el testigo.
_Otros dos mil años más bailando el agua a una cúspide de espabilaos… Son unos mierdas, lo que yo te diga.
_Si, pero bueno, nosotros a lo nuestro, a intentar explicar lo inexplicable, bastante tenemos con que nos sigan leyendo, fíjate lo que le pasa al Ulises de Joyce o La Biblia, que nadie los lee pero todos hablan de ellos como si les hubiesen leído, que triste, de verdad.
_Ahora lo que se lleva son los libros de autoayuda, hombre… El otro día estuve hablando con El Viaje a la Felicidad de Punset y me dijo que no paraba, que ya había visitado todos los barrios de la ciudad. Pobrecillos, y luego van de autosuficientes…
_Vaya suerte, nosotros nos tenemos que tirar de la balda para que nos revisiten, ni siquiera para que nos relean.
_Da igual, que les follen, además es lo único que les gusta, eso y gastar, si en el fondo nada de lo que llevamos escrito ha cambiado nada, mucha tertulia, mucha pamplina, mucho comentario, pero nada.
_Somos unos incomprendidos, Principito.
_Sobre todo tú, que con ese nombre que esperabas… El Arte de Amar, jojojo.
_Déjales, están convulsionados, son estúpidos, con la poca vida que tienen.
_Apenas 80 o 90 años, con suerte, y viven sin aprender a vivir, aspirando a respirar.
_En el fondo dependemos de ellos, por mucho que nos duela reconocerlo.
_ ¿Bueno, qué, otro chupito? Están Las Flores del Mal de Baudelaire ahí al lado, que dicen que nos invitan a Absenta.
_Paso tío, me voy con unas macizorras del Penthouse especial abril de 1998 que todavía no han tirado, compréndelo, no puedo dejar pasar esta ocasión, ahora ya no se imprimen mujeres como las de antes, y casi todas están metidas en la red, donde no tenemos posibilidad de contacto físico.
_Tienes razón, que tiempos aquellos, que curvas… Que impresión en papel couché.
_Ya te digo, nos vemos por la biblioteca, o si hay suerte en alguna mesilla de noche. Ten cuidado no te vaya a caer un atlas o algún tomo de la enciclopedia encima, que yendo tan pedo nunca se sabe…

CANTE


Avenidas de romero,
caminantes que amáis
truenos de tijera
para cortar muda
la coraza de su pecho.
Abríos en canal,
en la cabecera,
en vuestro lecho,
bebiendo locos
el dolor sordo
que se esparce
en vuestro suero.
Bien amáis,
al partir la voz
bien amáis,
cante, que se acabe el mundo,
que se expriman los flamencos
de luto en celo.
Sangre, si salís corriendo,
seguidillas que sangren
alegrías, que vuestros miedos
olviden para siempre
vuestras mitades,
y olvidéis cubríos todos
bajo las cópulas protectoras
de vuestros credos.

DIAS DE RED BULL Y ROSAS.



En días de red bull y rosas
los ángeles mean naranja.
Vuelan sueños
que se exprimen cada mañana.
En días de espinos y
parálisis porosa,
mezclando el vino con la prosa,
un ápice, una poesía que llevarse
a sorbos, a la boca,
a la fría estancia
del sudor tras la piel.

En días de recados, recargos y ornamentos,
la adoración al mito exalta,
recompone masas, pasas y avellanas.
Un poco de artificio ante vuestras barandillas
y descansaréis, atónitas espaldas,
como cuando fuisteis niños…


En días de red bull y rosas
quebrarse es no pertenecer a nada,
Campeones del Mundo!!
Llorarse, es inundar de pasión
sentimientos heredados,
o sea nada.
Ahogarse es amar al
asesino seguro en su destino
que morirá esta noche.

En días de red bull y rosas
todos recitamos, todos escribimos
todos rompemos nuestros textos
sedientos de armonía, porque
ya nos componen, ya nos recitan
en gran formato en la avenida
o en la naturaleza elástica
de nuestro perfume y nuestra moda íntima.

En días de red bull y rosas
la borrachera de un país no espera
himnos a medias, ni medias tintas.
Al café y bollo suizo 3,40
para ver pasar a otros
por la calle principal
con sus ojos tatuados a la deriva.

En días de red bull y rosas
siempre existe una solución,
siempre hay solución,
para todo…
Espartanos…!! Esto es España!!
La solución está en enero...