CANTOS VIVOS.



CANTOS VIVOS.

Se han transformado los dos,
al revivir cuentan sus años pasar
mientras te observan.
Amalgama de energía y libertad,
puedes llamar a su casa y conversar
desde su pensamiento sin problema.
¿A quién quieres llorar?
Si no recuerdas, pero sí puedes soñar,
abre las ventanas de sus ojos y sueña…


VÍCTOR MANUEL.

Víctor Manuel nació el 7 de julio de 1947 en Mieres del Camino, Asturias, en el norte de España, hijo de Jesús, ferroviario, y Felicita, comerciante. Sus abuelos Víctor y Ángel, al que no llega a conocer pues murió en la Guerra Civil, ejercerían una gran influencia en él.

JOAN MANUEL SERRAT.

Joan Manuel Serrat i Teresa (Barcelona, 27 de diciembre de 1943) es un cantautor catalán, una de las figuras más destacadas de la canción moderna tanto en lengua castellana como catalana. Algunos de sus temas de más éxito han sido poemas musicalizados basados en las obras de algunos de los más laureados poetas de ambas lenguas (como Antonio Machado, Miguel Hernández, Joan Salvat-Papasseit...), si bien algunas de sus propias letras se podrían considerar entre lo más granado de la poesía de ambas literaturas.

RAIMON.

Raimon nace en Xàtiva (València, España) el 2 de diciembre de 1940, en la calle Blanca, calle que citará en diferentes canciones. De joven trabaja un par de años en la emisora de radio de su villa, donde se introduce en el mundo del disco y conoce las interpretaciones de gente tan diversa como Juliette Gréco, The Platters o Juanito Valderrama.

PACO IBÁÑEZ.

Paco Ibáñez (Valencia, 20 de noviembre de 1934) es un cantante español, cuya trayectoria artística la ha dedicado casi íntegramente a realizar versiones musicadas de poetas españoles, antiguos y contemporáneos.
El ministro de Cultura del Gobierno de Mitterrand, le otorga la Medalla de las Artes y las Letras en 1983. No la acepta: "Un artista tiene que ser libre en las ideas que pretende defender. A la primera concesión pierdes parte de tu libertad. La única autoridad que reconozco es la del público y el mejor premio son los aplausos que se lleva uno a casa.

QUIQUE GONZÁLEZ.

Uno de los más grandes cantautores del rock español, si te gústa éste tipo de música, no déberías dejarlo pasar sin más. Sus letras cuentan historias que llegan a alguna parte en la que te hace sentir.
Quique González creció en Madrid y, tras acabar sus estudios y realizar diversos trabajos en Mallorca (como animador turístico en un hotel) y Londres (en un McDonald's), decidió intentar dedicarse a su pasión, la música. Actualmente vive en Cantabria y de vez en cuando se toma unas cañas en el Rubicón (Santander).

JAVIER KRAHE.

Nacido en el Barrio de Salamanca de Madrid, estudió en el Colegio del Pilar, por el que también pasaron muchos de los actuales políticos españoles. Inició estudios de Empresariales, pero los dejó para dedicarse al cine como ayudante de dirección.
Mientras hacía el servicio militar, conoce al amor de su vida, la canadiense Annick, con la que parte a Canadá. En 1967 se establece en París, donde empieza su carrera como letrista, inspirado por el ejemplo de Georges Brassens y Leonard Cohen.

JOAQUÍN SABINA.

Joaquín Martínez Sabina nació en Úbeda (Jaén) el 12 de febrero de 1949. Hijo de un comisario de policía, con 14 años comenzó a escribir poemas y a componer música en una banda formada por amigos, los Merry Youngs, que se dedicaban sobre todo a versionar a cantantes de rock como Elvis Presley, Chuck Berry y Little Richard. Cursó el bachillerato con las monjas Carmelitas y los sacerdotes Salesianos, en una época en la que escribía versos y leía a Fray Luis de León, Jorge Manrique y José Hierro mezclados con Proust, Joyce y Marcuse.

LUIS EDUARDO AUTE.

Luis Eduardo Aute (Manila, 1943) pertenece a esa generación de artistas que enriquecen la segunda mitad del siglo XX y que continúan ennobleciendo el XXI. Aute publicó su primer disco en 1968, con el Aleluya nº1 dentro. Creador heterogéneo, desde sus comienzos ha mezclado música, pintura, cine y poesía. Amante de las obras sostenidas con ideas.

SILVIO RODRÍGUEZ.

Silvio Rodríguez Domínguez (San Antonio de Los Baños, Cuba, 29 de noviembre de 1946). Músico, poeta y cantautor cubano.
Exponente de la música cubana surgida con la revolución, Silvio es uno de los cantautores cubanos con más relevancia internacional. Junto con Pablo Milanés, Noel Nicola y otros músicos crearon el movimiento de la nueva trova cubana.

ÉL Y SU ALZHEIMER.


Todo vuelve en forma
de falso brillo,
pareció un suicidio
y la locura es sana.

Entre tanto vivido
no recuerdo nada.

Disolver la vida
hirviendo agua,
recorrer pasillos
repitiendo mañana.

Entré vívido,
no recuerdo nada.

Los niños ansían senectud,
los mayores excusan filigranas.

Estaré bebido,
no recuerdo nada.

No estoy álgido, no caí,
no quiero que me dediquen un si asiento…
Ni esperar tu si parada…
Yes momma….

Entraré en el olvido,
no recuerdo nada.

Los aspavientos santanderinos,
espantosas aspas,
en vez de parecer prefiero
aparecer cada mañana.

Entre tanto ídolo
no recuerdo nada.

La última noche que te besé,
nadie te besó.
La última caricia que me diste,
notó mi piel sin tocarla.

Te quiero tanto y,
no recuerdo nada.

Me fui porque no me encontraba
para volver donde ya estaba.
No me entiendo, no me entienden,
no sé desde cuándo hasta dónde.

Me perderé en mí, porque…
No recuerdo nada.

NORMANDIA




Hubo un tiempo en que los hombres no pensaban, morían.
Hubo un tiempo en que la única verdad silbaba entre líneas enemigas.
Se le llamaba paz al único descanso que volcaba el mundo de una parte.
Se le llamaba guerra a la ambigüedad rompiéndose entre fragmentos de carne.
Siendo testigos de lo que quedó sólo puedo pensar en lo que resta. Tantas cruces inmaculadas formando batallones inertes, tantos recuerdos rozando el fetichismo cruel. Tanta estupidez y entre tanto, unas pocas ambiciones, terribles ambiciones arrastrando generaciones al abismo.
Aún hoy nos dan muerte por una mentira, por el oro negro o por la crecida del poder.
Me pregunto si hemos aprendido algo, si queremos aprender algo o si el alma humana es tan oscura que tan sólo tiene lo que se merece. Quiero pensar que en este momento, independientemente de las circunstancias, la esperanza está enseñando el camino al hombre. Debemos ser libres por encima de cualquier circunstancia.
Existe cierto aire de debilidad en el que no lucha, pero no en el que no se rinde.
Proyectamos un viaje para conocer qué había sido de aquel desembarco, para apreciar el flujo de la vida entre los caminos devastados de otra época, las ciudades en ruinas, el alma destruida.
Nos encontramos con gente sonriente, con librerías en todas las calles, en todos los lugares, estanterías para todos los gustos, de todos los colores; un ambiente bohemio, casi informal y el resurgimiento de un sueño sesenta y cinco años antes, la vida.
La cultura salvará al hombre. Normandía es el mejor ejemplo. Nada como abrir un libro y adentrarse en su magia para olvidar el tacto del gatillo y pensar dos veces, si en una guerra, en cualquier guerra, al que se elimina o mata no es al enemigo, sino a uno mismo.
Todavía hoy nadie duda que algo o todo está pendiente entre líneas, pero que sean versos los que formen. Nadie niega que se planteen tácticas, pero que sea la verdad sin retórica la que ensalce la belleza. Nadie desconoce las sombras del alma humana, pero que sean palabras las que tomen el testigo, palabras que emanen sentimientos elevados, capaces del hombre.
Hoy desde este texto quiero que todos nos desnudemos juntos, que caigan todos los uniformes; porque el ser que debe habitarnos a todos es y puede ser quien haga sentir el orgullo a las generaciones venideras del auténtico reto que alberga este mundo. Convivir en armonía y disfrutar siendo nosotros mismos. Y repito:
Existe cierto aire de debilidad en el que no lucha, pero no en el que no se rinde. Luchemos todos juntos. Sabemos que es necesario, sabemos que es posible.

Juanjo Galíndez.

YORK








Despierto en cambio,
aires pareceres,
amputado perpetuo espíritu,
niño lagarto.
Colándome en afán
despierto entre habitaciones,
duermo limpiando el cielo,
cielo transparente.
Dislocada lengua,
atrofiado paladar,
revoltosa mente.
Retornando arduos rasgos,
buscando llaves que abran
cerraduras de colores.
Largos caminos empedrados,
testigos guijarros anglosajones.
Es fácil ser feliz en York,
quebrarse en Helmsley.
Pienso en lo que quedó,
atiendo a un árbol,
rezo a la vida,
de repente, fluye y surge,
la lejana sonrisa, macerado inerte,
ilusiones estelas
galopando a su suerte.
Ese que yo era, sigue,
entre claves ojos,
sobre vocablos viento,
más que palabras, sentimiento.
Este mundo no vive al margen,
lo llevo dentro,
Él no me atrapa, aunque quiere…
Será que soy libre.

AGUA




Agua,
cruzando Cabo Sociedad,
al cabo de tanta hipocresía,
dentro de la galería hay una ruta
donde la arena brilla
pulida con guijarros de salvación.
Agua,
en medio de un océano de sal…
Cuánto más me bañaba más me escocían las heridas,
cuánto más bebía más cerca veía mi agonía.
Agua,
aquí rezuman rimas,
pasión que he bebido
desde el primer cuarto que Miguel me ofreció.
Agua,
aquí habita la libertad,
ataviados vuelos sin motor.
Aquí Montevideo me dio un premio
que Nela me acercó desde otra orilla.
Agua,
aquí conocí a Sesi amaneciendo inmenso con su niña
y a Carol traviesa, insurrecta por amor.
Agua,
aquí se compuso un destino
que me llevó a bailar compases
que se escucharán siempre
en el salón de mi playa.
Arca o Boliche, disfrutaba
navegando en su interior…
Agua,
me convertí en absenta,
verde molécula de una mar difuminado
con mis hermanos de tinta de la mano
soñando despiertos tantos sábados
esta pizca de ilusión.
Agua,
¿Mañana no existe?
¿Ya no hay más?
¿Un espejismo que acabó?
Pobre naufrago egoísta,
temiendo por mi propia sed,
cuando fuisteis
vosotros, los que conformasteis
este cuenco tejiendo una sonrisa.
Agua
que ya nunca se filtrará entre las grietas
del olvido…
Agua
que permanecerá como una melodía líquida,
como suero en mi avería
sin temor a evaporarse,
como la resaca al despertar mañana a mediodía
y otros tantos días
en que os echaré a todos de menos.
Agua.
Ojalá fluyáis con la dicha.
Porque sois todos agua en esta árida vida
y sois todos agua en mi clamor.


Dedicado a todos los que han hecho posible “El Boliche”.

VIDA INHUMANA.



Ilusos caprichosos,
los dejé en el armario zapatero
y míralos, han ido andando
hasta las figurillas de navidad
que cornisa adentro dan aliento
de vaho en primavera.
Querrán volverse a llenar de regalos...
Querrán soñar sin que les
sorprendan mis pies llanos...
Querrán distraerse con concierto
del desvarío mundano
que no les deja refrescar
su paladar de lona y caucho.
Tienen derecho a su momento,
les dejaré ahí hasta que mañana
vuelvan al tajo. ¡Que suerte tienen!
Lo que para mí significa un corte
hecho con el instrumento adecuado…
Ya ves… ellos tan tranquilos, relajados,
todavía lo entienden por trabajo…
Distraídos, comentando con muñecos,
lo arduo de su vida y lo huraño que es su dueño…
- Ahora creo que está en crisis
(dicen al papa Nöel siempre ebrio)
- ¡Se quejará! (comenta el muñeco de nieve)
yo ni siquiera soy de nieve, me siento extraño.
- ¡No te quejes! (enfatiza la zapatilla melliza)
al menos siendo de madera no te has derretido
y sigues aquí, disfrutando…
- ¿Disfrutando…? Cada cosa a su manera
y en el momento indicado, ¿Qué hago yo
esta primavera aquí plantado?
- No es para tanto ¡Hip! (balbucea Papa Nöel
borracho).
Aquí estamos mejor que en cualquier trastero
encerrados, aunque sí ¡Hip! Ahora, están
pasando un mal momento ¡Hip!!, los humanos.
Más vale que se acerquen a la vida ¡Hip!
porque el mundo ya no está de su lado…

HOTEL DEL MAR




Dos días frente al hotel del mar,
dos días furtivos en huelga de alma,
luna y lana librando sordas melodías.
Invitado al baile que se baila
en aparente calma…
¿Qué me hace pensar más lejos?
Si todo está siendo y no en mí,
no en la adormidera que me hace lamer el suero
de lo que me viene en gana.

El hotel en el que habitan las derrotas
recoge el último hálito de vida extraña.
Sus clientes suben acechando en la noche
y bajan ávidos de luz cada mañana.
Yo les observo y les cuento como vive
un vampiro tras los estertores de la nada.

Les cuento como muero, la vida pasa,
pero no me escuchan,
unos por dinero repasan la agenda.
Otros por pasión se agotan entre sábanas.

Mientras yo sigo aquí mudo,
tan etéreo,
aunque la eternidad apremie,
detengo el tiempo y descargo mi intención
de inútiles balas.
Al margen de todo,
entre mi lámpara de baja moral y el verde neón del hotel del mar,
musita un particular haz de esperanza.