MI VIDA



Vivo por la voz del niño
que lo vio todo, que lo amó todo,
para recordarse el resto de su vida,
que no quiso conquistar el cataclismo,
y juega por las noches con
amigos invisibles.

Me véis con este traje
que no deja de tejerse y  de sudarse,
cada vez menos  impetuoso en mi viaje,
vehículo de amante y también
cuero de vino.

Arrastro sombras decepciones
que separo en partes
y siendo fiel a mi luz se difuminan,
aranceles del destino que
nace y muere cada día.

No queda otra manera,
todo continúa,  después de cien muertes,
todo continúa,  alrededor de una
o mil ciudades, todo continúa
siendo un mal negocio, un abuso
o una alegría.


me recuerdo entre olvidos y abandonos,
entre puertas que de repente se abren,
y otras para las cuales
ya no busco más la llave.
Si he llegado al sinuoso ecuador,
que no es tan limpio ni tan recto
como aparece en los mapas,

por qué no poder volver de nuevo
a ser quien era, antes de continuar
con otro traje, invisible quizá,
y pasar de esta divina misión, de este ultraje,
de la adquirida mentira

a reencontrarme
por la voz del niño,
que lo vio todo, que lo amó todo,
que ve y ama todavía.
Luchando porque nadie me robe ese deseo
que es mi vida.